domingo mayo 13, 2012
Madre
de Luis García Montero

Dentro de nada,
cuando me den permiso
las estúpidas fieras de mi tiempo,
cumpliré una palabra que nunca me pediste.
Te llevaré a París.
Porque tal vez, entonces,
en los Campos Elíseos
o en las aguas del Sena,
con Notre Dame al fondo o con la Torre Eiffel,
veré de nuevo el brillo
más joven de tus ojos,
la luz adolescente
que baja del tranvía
con bolsas y comercios y saludos
y poco más de veinte años.
Hoy te recuerdo así,
como los días sin colegio,
bandera hermosa de un país difícil,
lluvia delgada de los sábados.
Nunca guardaste mucho para ti.
Ni siquiera una noche,
una ciudad o un viaje.
Tu tiempo se sentaba en nuestra mesa
y había que partirlo como el pan,
entre tus hijos y tu miedo.
Seis veces el temor
a que la enfermedad, el vicio o la desgracia
se quisieran sentar en nuestra mesa.
No vayas a salir, a dónde vas ahora,
hay que tener cuidado
con los amores y las carreteras,
deja ya la política
o la gruta del lobo.
Y sin embargo
lo que no te atrevías a pedir
duerme en el corazón de cada uno.
Porque el amor se hereda
como un abrigo sin botones,
y a mí me gustaría acompañarte
por los pasillos del museo,
más obediente y repeinado,
para encontrar en la Gioconda
el sueño y la sonrisa
de un carné de familia numerosa.
Te llevaré a París
o a la ciudad que duerme
en la taza de té de tus meriendas,
con tu cristalería
de familia burguesa
y más aspiraciones que dinero,
con tus dientes manchados de carmín,
con tus estudios de Filosofía
y Letras, je m`apelle
Elisa, j`ai cherché
la lune, la mer, la vie,
la pluie, mon coeur,
y todo se interrumpe.
Sólo somos injustos de verdad
cuando sabemos que el amor
no pasará factura.
Pero el cauce sin agua
también puede llegar a desbordarse,
como los ríos de Granada,
y a tu lado me busca
esta vieja nostalgia de ser bueno,
de no ser yo,
de conocer al hijo que mereces.
Te llevaré a París. En mi recuerdo
has aprendido algo
de lo que te olvidaste en la vida:
pedir por ti, andar por tus ciudades.
Luis García Montero
viernes mayo 11, 2012

En el mes de Junio vencerá el plazo de admisión para algunos de las más prestigiosas convocatorias para poetas que anualmente se presentan en España. Vale la pena observar los requisitos y plazos pues algunos de estos concursos ofrecen -además de la dotación económica- la publicación en editoriales que distribuyen sus libros ampliamente en España y Latinoamérica, como es el caso de Visor o Hiperión .
Vence también en el mes de Junio una interesante convocatoria para libros de poesía escritos para el público infantil.
Las ofertas son buenas, así que mucha suerte para todos.
domingo abril 29, 2012
Reinas de sí mismas, las palabras, somos apenas su tránsito misterioso, no la región que las espera.
Yo tuve la suerte de conocer a Lucía Estrada , (quien hace parte de la selección de poetas latinoamericanas, que hemos preparado para este mes) cuando apenas dejaba de ser niña y cuando con los mismos ojos intensos de ahora hablaba ya como en palabras venidas de otro tiempo. Su corazón, tan pastor de tristezas mucho más viejas que ella, ya entonces rendía la indolencia de otros seres y derrochaba palabras honestamente heridas de luz.
Sigue siendo la misma, me doy cuenta cada vez que la leo, con más días y más libros y -como sin excepción demanda el tiempo- siempre más humana. Su poesía se va equilibrando más entre la búsqueda mística que identificaba uno de sus más tempranos libros: Maiastra (2004) y la precisión descriptiva que identifica a poemarios más recientes como Las hijas del Espino (2008).
Muy a la manera de nuestra más reconocida poesía colombiana, que se aleja de posibles disonancias y se ata a su musicalidad como un equilibrista a su cuerda, la escritura de Lucía Estrada es de una vertiente que me atrevo a llamar clásica y en ese sentido es también atemporal. Siempre sutil, limpia y refinada, su poesía es meditación de la esencia e insistencia constante en pedirle al lenguaje que deje pasar su verdad.
domingo abril 29, 2012
Los vieron arrastrando los restos de aquella noche en que nos unimos como pulpos viciosos tras las cortinas de una habitación prestada
Un poco en clave Apollinaire, aquel que en el amanecer del Siglo XX escribiera el poemario Zona, en busca de captar la velocidad que de repente se instaló en Paris y lo hacía todo explosivo y veloz, Lauri García Dueñas persigue los sonidos de lo contemporáneo, la multiplicidad de espacios y la simultaneidad de imágenes que le carácteriza. Se trata de la voz de una verdadera criatura de su tiempo.
Me gusta seguir el Twitter de Lauri García, sus anotaciones agudas y frescas disparan imágenes en mí. Como periodista y pensadora esta autora ha dedicado muchas páginas de estudio al tema de las tribus urbanas y son esas mismas huestes las que adquieren voz en sus poemas: los vencidos, los postergados o los migrantes. Sujetos de un tiempo post-histórico que se juntan para saber que lo que son y sienten es la única cosa que en verdad nos queda.
La labor como escritora, promotora y comunicadora de Lauri García revela también está suerte de pacto entre escritura y tribu que recorre toda su obra. Como miembro del colectivo "las poetas del megáfono" aquello se pone de manifiesto. A través de intervenciones en espacios públicos, medios de comunicación y redes sociales estas criaturas contemporáneas laboran para que una vez más en el mundo el arte sepa cómo echar la gran máquina a andar.